No importa hacia dónde peregrinas amor,
ni qué bruma de ayer
traes contigo.
Simplemente te apartas, emerges a no ser,
luminosa, tenue,
y vienes conmigo.
El deseo se abre paso
como el aleteo de una efímera sobre la piel del río
y derrama cierto instante en que no somos,
cierto olvido.
Vienes
a iniciar una migración de mi.
Vienes a irnos.
No importa hacia dónde peregrinas amor,
ni qué bruma de ayer
traes contigo.
7.6.15
14.2.15
¿ Sabés qué? no importa quién dice la verdad ahora / gritaba la señora o el señor que vendía pasteles / ya no creo en nada / así comenzaba el sueño
yo soñé lo que está pasando / lo soñé varias noches mientras estaba despierto / el protagonista no puedo recordar si era hombre o mujer / no puedo recordar porque de pronto me hice viejo / me abatí / siempre envejezco con estas cosas / con eso de ¿vos sos o no sos? / decía que esa mujer o ese hombre corría por un campo de soja o de trigo o de girasoles no me acuerdo / mejor de girasoles corría con los brazos en alto / gritando con vehemencia / muchas palabras como ruidos de piedras cayendo por una ladera / y detrás corría una multitud / una multitud multitudinaria que quería atrapar y diezmar y adorar y besar y llevar en andas como a un héroe y mutilar y cremar y abrazar al protagonista / lo alcanzaban / claro que lo alcanzaba / nadie corre tan rápido en definitiva como para dejar atrás a una multitud tan fácilmente / venía un entrevero y de pronto salía otro protagonista que corría para otro lado con una multitudinaria multitud corriendo detrás / y así / una y otra vez hasta la hora del almuerzo / oh campo de girasoles!! / tierra yerma / campo arrasado y estéril
este es el punto del sueño donde te pedía por favor que me mostraras tus tetas / te lo pedía arrastrándome sobre los pétalos amarillos / como un perro temeroso / como si tus tetas fueran ahora la única y última verdad imperecedera / qué va / y vos te bajabas los breteles del vestido y ponías las palmas de las manos debajo de las tetas como esgrimiendo una ofrenda / y todos dejaban de correr / yo servía trozos de carne asada / el sueño tenía voces conocidas que me decían con vehemencia rata inmunda / amigo / clase media / bolche / yo iba girando la cabeza para escucharlos a todos / compañero / vende patria / aliado / trokista del orto / vende humo / corpo / progre / comemocos / ídolo / troesma / cobarde / dame más asado y cerrá el pico / veleta / oh! viento norte sobre las islas! sobre las largas cabelleras de los sauces! oh! dame el canto azul del zorzal en esta agonía!
pensándolo bien si yo fuera alguna de esas cosas que me dijeron / decía / me compraría un termo con la imagen de Francisco / o con los calambres de buda / o con una porción de baklaba / y me sentaría a tomar mates en las escalinatas de la catedral / de algún templo / así continuaba el sueño / a esperar que la fe haga su prodigio y me transforme / me unifique / una los pedazos con los que me definen / que la santa fe / cualquier fe haga de mi un nuevo hijo pródigo / me señale la mezquita el pai el octuple noble sendero el shabat / y después me vaya como siempre / siguiendo el canto de los pájaros / la destreza del fruto para engendrarse como un milagro / el agua con su lengua dorada / la sonrisa del niño con la capa de mago
pero todos nos decíamos cosas / soberanamente enfermos / nos gritábamos hasta que sólo se olía pólvora / y después cada uno abría una blanca heladera / en el sueño digo / y destapaba un refresco / poniendo los pies sobre la mesa ratona del living / sobre el capot del auto del vecino / sobre el cuello del dueño del almacén de la esquina / sobre la sangre que ya no podemos creer que sea sangre / es otra cosa eso que emana del vientre abierto / y así / claro / se viene el único remate que me podía salir en ese momento del sueño / vayan todos a la concha de la lora / pernocten dentro de la vitrola con su tierna musiquita / con sus alabadas tropas que le dan a la manivela / los gloriosos a favor y los gloriosos en contra / pero no dije nada / yo me marcho de aquí creo que dije / simplemente te pedí que me ayudaras a contar hasta cien / despacio / porque esto también va a pasar / y que nos detuviéramos en los números que nos recordaran a nuestros padres / creo que envejecí mucho esa noche / no no ese número me pone muy triste muy triste dijiste sin nombrarlo / y contamos / contamos varias veces / y yo daría la vida por esas hebras de luz en la negrura / el aleteo de las efímeras / por la capa del niño que hace magia sonriendo / ah! / ah... / las manchas del jaguar de tzinacán / la luna en la laguna / la lluvia de verano / el mantel colorido a rayas cayendo sobre la mesa / y tus pezones / única y última verdad imperecedera / hoy / que no sueño
yo soñé lo que está pasando / lo soñé varias noches mientras estaba despierto / el protagonista no puedo recordar si era hombre o mujer / no puedo recordar porque de pronto me hice viejo / me abatí / siempre envejezco con estas cosas / con eso de ¿vos sos o no sos? / decía que esa mujer o ese hombre corría por un campo de soja o de trigo o de girasoles no me acuerdo / mejor de girasoles corría con los brazos en alto / gritando con vehemencia / muchas palabras como ruidos de piedras cayendo por una ladera / y detrás corría una multitud / una multitud multitudinaria que quería atrapar y diezmar y adorar y besar y llevar en andas como a un héroe y mutilar y cremar y abrazar al protagonista / lo alcanzaban / claro que lo alcanzaba / nadie corre tan rápido en definitiva como para dejar atrás a una multitud tan fácilmente / venía un entrevero y de pronto salía otro protagonista que corría para otro lado con una multitudinaria multitud corriendo detrás / y así / una y otra vez hasta la hora del almuerzo / oh campo de girasoles!! / tierra yerma / campo arrasado y estéril
este es el punto del sueño donde te pedía por favor que me mostraras tus tetas / te lo pedía arrastrándome sobre los pétalos amarillos / como un perro temeroso / como si tus tetas fueran ahora la única y última verdad imperecedera / qué va / y vos te bajabas los breteles del vestido y ponías las palmas de las manos debajo de las tetas como esgrimiendo una ofrenda / y todos dejaban de correr / yo servía trozos de carne asada / el sueño tenía voces conocidas que me decían con vehemencia rata inmunda / amigo / clase media / bolche / yo iba girando la cabeza para escucharlos a todos / compañero / vende patria / aliado / trokista del orto / vende humo / corpo / progre / comemocos / ídolo / troesma / cobarde / dame más asado y cerrá el pico / veleta / oh! viento norte sobre las islas! sobre las largas cabelleras de los sauces! oh! dame el canto azul del zorzal en esta agonía!
pensándolo bien si yo fuera alguna de esas cosas que me dijeron / decía / me compraría un termo con la imagen de Francisco / o con los calambres de buda / o con una porción de baklaba / y me sentaría a tomar mates en las escalinatas de la catedral / de algún templo / así continuaba el sueño / a esperar que la fe haga su prodigio y me transforme / me unifique / una los pedazos con los que me definen / que la santa fe / cualquier fe haga de mi un nuevo hijo pródigo / me señale la mezquita el pai el octuple noble sendero el shabat / y después me vaya como siempre / siguiendo el canto de los pájaros / la destreza del fruto para engendrarse como un milagro / el agua con su lengua dorada / la sonrisa del niño con la capa de mago
pero todos nos decíamos cosas / soberanamente enfermos / nos gritábamos hasta que sólo se olía pólvora / y después cada uno abría una blanca heladera / en el sueño digo / y destapaba un refresco / poniendo los pies sobre la mesa ratona del living / sobre el capot del auto del vecino / sobre el cuello del dueño del almacén de la esquina / sobre la sangre que ya no podemos creer que sea sangre / es otra cosa eso que emana del vientre abierto / y así / claro / se viene el único remate que me podía salir en ese momento del sueño / vayan todos a la concha de la lora / pernocten dentro de la vitrola con su tierna musiquita / con sus alabadas tropas que le dan a la manivela / los gloriosos a favor y los gloriosos en contra / pero no dije nada / yo me marcho de aquí creo que dije / simplemente te pedí que me ayudaras a contar hasta cien / despacio / porque esto también va a pasar / y que nos detuviéramos en los números que nos recordaran a nuestros padres / creo que envejecí mucho esa noche / no no ese número me pone muy triste muy triste dijiste sin nombrarlo / y contamos / contamos varias veces / y yo daría la vida por esas hebras de luz en la negrura / el aleteo de las efímeras / por la capa del niño que hace magia sonriendo / ah! / ah... / las manchas del jaguar de tzinacán / la luna en la laguna / la lluvia de verano / el mantel colorido a rayas cayendo sobre la mesa / y tus pezones / única y última verdad imperecedera / hoy / que no sueño
25.12.14
31.10.14
Endeca del olvido
Sueñas un sueño que ya no recuerdas,
sueñas un recuerdo que ya no sueña,
olvidaste ese sueño que soñabas.
No hay sueño, no hay recuerdo. Ya no hay nada,
pero aún estás aquí. Has sobrevivido.
sueñas un recuerdo que ya no sueña,
olvidaste ese sueño que soñabas.
No hay sueño, no hay recuerdo. Ya no hay nada,
pero aún estás aquí. Has sobrevivido.
30.8.14
El río Paraná (Fragmento III)
¿Qué orfebre muta tu geografía,
desprende una isla de otra,
recuerda que todo inexorablemente cambia
y es olvido?
¿Qué otro lenguaje de la muerte cifra tu piel,
tatuada de transparencias y reflejos?
¿Qué verdades de angustia y adioses
resguarda la oquedad de la barranca,
balda arcillosa de esa inefable biblioteca?
¿Qué hilo es capaz de sostener a una vida,
desprende una isla de otra,
recuerda que todo inexorablemente cambia
y es olvido?
¿Qué otro lenguaje de la muerte cifra tu piel,
tatuada de transparencias y reflejos?
¿Qué verdades de angustia y adioses
resguarda la oquedad de la barranca,
balda arcillosa de esa inefable biblioteca?
¿Qué hilo es capaz de sostener a una vida,
frágil como la flor de la Sagitaria,
cuando arrecia el abrazo maternal de la nada?
¿Qué gritos inaudibles ensayan
las últimas muecas de los ahogados,
los ojos siempre abiertos de los suicidas
que miran después de mirar?
¿Qué caer, qué arrojarse,
qué blanda gravitación los aísla
para ponerlos a salvo?
cuando arrecia el abrazo maternal de la nada?
¿Qué gritos inaudibles ensayan
las últimas muecas de los ahogados,
los ojos siempre abiertos de los suicidas
que miran después de mirar?
¿Qué caer, qué arrojarse,
qué blanda gravitación los aísla
para ponerlos a salvo?
22.8.14
El río Paraná (Fragmento II)
Hay algo parecido al amor en tus humedales,
en tu inagotable camino de fecundidad marítima.
Frontera meridional de la adolescencia
tu otra orilla,
el vasto horizonte del coraje,
tiene aún el misterio de aquellas piernas.
Desde allí comencé a navegar
detrás de ese otro gran espejismo,
reflejo de luna, con tus menguantes y crecientes,
esa cadencia nombrada y repetida
y siempre nueva.
A las mujeres que amé,
cada una a su tiempo,
les regalé un ramo de margaritas del bañado,
les enseñé el canto de los pájaros,
las ungí con el agua de tus arroyos,
las demoré en los atardeceres,
esa hora en que los sauces bajan a beber
como manadas de elefantes,
las protegí del nocturno pavor de la intemperie.
A cada una de ellas las nombro ahora,
aunque mi voz siga siendo
más tuya que mía.
en tu inagotable camino de fecundidad marítima.
Frontera meridional de la adolescencia
tu otra orilla,
el vasto horizonte del coraje,
tiene aún el misterio de aquellas piernas.
Desde allí comencé a navegar
detrás de ese otro gran espejismo,
reflejo de luna, con tus menguantes y crecientes,
esa cadencia nombrada y repetida
y siempre nueva.
A las mujeres que amé,
cada una a su tiempo,
les regalé un ramo de margaritas del bañado,
les enseñé el canto de los pájaros,
las ungí con el agua de tus arroyos,
las demoré en los atardeceres,
esa hora en que los sauces bajan a beber
como manadas de elefantes,
las protegí del nocturno pavor de la intemperie.
A cada una de ellas las nombro ahora,
aunque mi voz siga siendo
más tuya que mía.
1.8.14
otra vez
¿Qué hace
este libro de Apollinaire marcado en la trinchera
Diciendo ven
conmigo muchacho ven a mi sexo que es todo mi cuerpo
Ven conmigo penétrame para que sea dichosa de sangrienta voluptuosidad
Yo curaré tus penas tus inquietudes tus deseos tu melancolía
Con la canción fina y neta de las balas y la orquesta de la artillería
Acuéstate en mi seno como sobre un vientre querido
Ven a mi sexo más largo que la más larga serpiente
Largo como todos los cuerpos de los muertos puestos uno delante del otro?
¿Qué hacen
las miradas de mis hijos
Y los
hijos de otros hijos entre la risa esquiva y el olor del miedo
Entre el ¨ruido
de los ángeles cuando se enojan¨ y la merienda
Entre el
grito ahogado en el grito y el paraíso?
¿Qué hacen
las lunas de los poetas definiendo las estrategias de muerte
El viento
como un murmullo sobre el pájaro vigía
El
escarabajo ardiendo en la grieta
Junto a
las hormigas acumulando pequeñas hojas para el invierno?
¿Y los
dedos de un niño describiendo la trayectoria de un avión en su juego
Las
tormentas de arena mutando la geografía y ocultando las huellas del futuro
El cristal
empañado con una leyenda de no me olvides
Las
inesperadas muecas del reencuentro
El pez
colorido que arquea su cuerpo en la profundidad
Qué hacen?
¿Dónde
solloza la blanca nube junto a la nube negra
El ojo de
un dios fragmentado
La
involuntaria persistencia de la memoria
La tribu
dispersa bajo la bruma?
¿Tienen
los misiles un caracol un gesto una promesa
Un
delicado equilibrio en los primeros pasos
Un racimo
de uvas bajo la luz de una vela
Una muñeca
de porcelana un caballo salvaje una gota
Un pequeño
espejo donde la mujer pueda maquillarse?
¿Cómo es
el delicado hilo que une la tela rasgada
El último
beso el penúltimo abrazo
Construir
sobre las ruinas que inventamos
La victoria que esconde nuestra última derrota?
La victoria que esconde nuestra última derrota?
27.7.14
El Río Paraná (fragmento)
¿ Hacia dónde fluyes,
dejándome?
Inmóvil a esta hora,
abandonado en tu ribera,
en todas las horas, lo sabes,
sólo soy un caminante del trazo irregular de tu pluma,
un caminante que se deja llevar, quedándose.
Yéndote de mi, dejándome,
me llevas aguas arriba,
hacia tu origen,
que siempre es otro
y es el mismo.
Te pareces al tiempo,
blando e implacable,
inexorable senda de lluvia dormida.
Yo no puedo ser otro,
lo sabes,
pero me dejas mirarte, mansamente,
como si dejarte mirar fuera tu forma de mirarme.
Hay compasión en tu dejar mirarte por mi,
hay un eco de mirada en tu peregrinar
para que yo pueda ver mi mirada
como un río seco que te mira ir, incesantemente,
llevándome, dejándome.
dejándome?
Inmóvil a esta hora,
abandonado en tu ribera,
en todas las horas, lo sabes,
sólo soy un caminante del trazo irregular de tu pluma,
un caminante que se deja llevar, quedándose.
Yéndote de mi, dejándome,
me llevas aguas arriba,
hacia tu origen,
que siempre es otro
y es el mismo.
Te pareces al tiempo,
blando e implacable,
inexorable senda de lluvia dormida.
Yo no puedo ser otro,
lo sabes,
pero me dejas mirarte, mansamente,
como si dejarte mirar fuera tu forma de mirarme.
Hay compasión en tu dejar mirarte por mi,
hay un eco de mirada en tu peregrinar
para que yo pueda ver mi mirada
como un río seco que te mira ir, incesantemente,
llevándome, dejándome.
30.5.14
buscar
busqué en la sombra de un campanario
en los signos de las logias
en el estruendo de la soledad
en la profundidad de una grieta
en el silencio del espejo
en las mesas de amigos y en la orfandad
busqué en las grabaciones y en las fotografías
en la casa fuera de la casa
en libros antiguos y en libros modernos
en el largometraje del viento sobre las nubes
en la piedad de los oráculos
en las márgenes de los cuadernos
busqué
busqué en la fiebre de los cuerpos desnudos
en la oculta maravilla de las semillas
en las esperas de aeropuertos
en la mirada desesperada de mi padre
en la insondable persistencia de la luz
en caminos atestados y en caminos desiertos
busqué en el filo de la baraja
en las lunas llenas y en los menguantes
en el manso peregrinar del río
en las palabras de mis hijos
en el vacío de las horas
en la nieve y en las lluvias del estío
busqué en los restos del olvido
busqué en las búsquedas del regreso y del mañana
busqué llorando
busqué incesantemente
busqué como se debe buscar
busqué buscando2.5.14
vivir siempre da miedo
1) Cuando un plato cae, si lo vemos caer en cámara lenta produce una caída, digamos, elegante.
No cae como lo vemos caer en la realidad, en medio de una serie de gestos fugaces y ampulosos para detener la caída, en medio de un grito que siempre anuncia lo que ya pasó. Un grito tardío, como muchos otros gritos tardíos frente a muchas otras circunstancias irreparables.
Si uno tuviera el poder de ralentizar la realidad, seguramente el plato no caería. Pero cae.
Así la inspiración.
2) Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (...) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. (...) JL Borges
3)Sabines
No cae como lo vemos caer en la realidad, en medio de una serie de gestos fugaces y ampulosos para detener la caída, en medio de un grito que siempre anuncia lo que ya pasó. Un grito tardío, como muchos otros gritos tardíos frente a muchas otras circunstancias irreparables.
Si uno tuviera el poder de ralentizar la realidad, seguramente el plato no caería. Pero cae.
Así la inspiración.
2) Negar la sucesión temporal, negar el yo, negar el universo astronómico, son desesperaciones aparentes y consuelos secretos. Nuestro destino (...) no es espantoso por irreal; es espantoso porque es irreversible y de hierro. El tiempo es la sustancia de que estoy hecho. El tiempo es un río que me arrebata, pero yo soy el río; es un tigre que me destroza, pero yo soy el tigre; es un fuego que me consume, pero yo soy el fuego. (...) JL Borges
3)Sabines
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