10.6.07

escarbaduras de gallina

1) Amílcar, el inhóspito, coleccionaba farmacopeas. Quería ser un gran boticario. Desde el Recetario Florentino de 1498 hasta la fecha, tenía todas. Perdón, desde antes aún. Tenía la obra "De re medica" de Dioscórides, donde se exponen una serie de productos vegetales con propiedades medicinales y las patologías sobre las que actúan; también los Akrabaddin de médicos árabes como Mesué y Rasís que incluían técnicas para detección de adulteraciones y sinonimias de las drogas vegetales. Eso está bien, decía su mirada. Sos un perfecto imbécil, supo reprocharme una tarde, debe saberse siempre cuál es el mejor veneno, mucho más que saber cuál es el mejor antídoto.

2) <<< alguien deshizo el paraíso y hoy busca respuestas en un costurero / en el orden extraño que le dictan sabiamente las agujas / pide ayuda sin embargo: / mírame / señálame el lugar de la sutura >>> <<< antes dijiste andá con cuidado no vayas como un loco / momentito: / los locos no van / dan vueltas sobre si mismos como una hoja seca que cae / ya supe morirme de mi muchas veces / y aún sigo prologando otras muertes / es que la muerte tiene esas provocaciones esa paciencia >>> <<< me sorprende entonces llorarme leyendo pequeños carteles abrazados a una torre de luz / carteles del tipo arreglo cañerías llamar a tal o cual / pasa que él se subió a una alta escalera para mostrarle al mundo con su cartelito que él puede hacer correr el agua donde no corre / minúsculos ríos dirá indicando que lo ha logrado cuando le extiendas su paga / minúscula paga para un hombre que quiere redimirse >>>

3) “... el vulgo de nuestra nobleza no obedece este precepto, pues piensa que es hermoso y digno no saber formar las letras; se diría que son escarbaduras de gallinas, y si no se te dice previamente nunca adivinarías con qué mano las hicieron”, así definía Luis Vives, uno de los principales teóricos del ars dictaminis renacentista con su De epistolis conscribendis, el estado grafológico de la escritura epistolar en su época, en uno de sus célebres coloquios, aludiendo asimismo Guevara a los renglones tuertos, los que solo se podían leer en parte debido a la mala letra, en una de sus Epístolas familiares, que se fecha en 1523 —quince años antes que los diálogos de Vives—. En ella, igualmente el obispo de Mondoñedo le pregunta a un noble si en realidad no había mojado la tinta con cuchillos. Ambos apreciaban así un declive formal de la escritura epistolar. (Valentín Moreno Gallego. Letras misivas, letras humanas, letras divinas...)

4.6.07

hacer sapito


1) Ponele una muerte absurda, del tipo muchos meses esperando una oportunidad y que minutos antes te ahogues con un caramelo media hora.

2) Lamentablemente hoy hay muchos que de verdad desean dejar la tierra, engañados por una serie de ilusiones ópticas, y también por ilusiones de otro tipo. Yo, en cambio, he decidido dar, uno de estos días, una vueltita por mi jardín, tomando, naturalmente, todo tipo de precauciones. J Rodolfo Wilcock, El estereoscopio de los solitarios

3) Amílcar, el tremebundo, soñó una tarde que era posible alejar a sus amantes untándose con restos de tortas de casamientos. 108 días, 22 hs y 11 minutos se pasó el hirsuto administrando un servicio de limpieza para salones de fiestas. Se cansó de frotarse mansamente postres diversos. Odiaba las milhojas. A los 108 días, 22 hs y 12 minutos, se tatuó en la frente:

Un paranoide es alguien
que sabe lo que está ocurriendo
(William S. Burroughs)

27.5.07

Dos teorías sobre la distancia (+ update)

update) Inicial teoría de la distancia (video sugerido por endemus):



1) Teoría 1: Supongamos que se quiere medir la longitud de la costa entre dos puntos A y B. Una manera de hacerlo sería medir la longitud de la línea recta que une a A con B. Sin embargo como se sabe la costa es, en general, irregular, por lo que es claro que su longitud será mayor que la de la línea recta entre sus dos puntos extremos A y B. Podríamos ahora tomar una unidad arbitraria de longitud H, por ejemplo una barra de 1 metro. Para medir la longitud de la costa llevaríamos esta barra a lo largo de ella y contaríamos las veces que la barra cabe en la costa. A este número, lo llamamos L1. Seguidamente tomamos otra barra, de menor longitud, digamos H/10 (10 cm) y repetimos el procedimiento obteniendo el número L2 (mayor que L1 x 10 porque esta barra más pequeña podrá copiar más fielmente el relieve). Podemos continuar indefinidamente de esta manera, tomando unidades cada vez más pequeñas. Intuitivamente esperaríamos que la sucesión de valores de longitudes que se obtengan para L1, L2, ... (número de veces por la longitud de cada barra) tendería a alcanzar un valor bien definido que sería la longitud de la costa. Sin embargo, esto no ocurre. Pasa que esta sucesión de longitudes aumenta cada vez más y más cuanto más pequeñas son las unidades de medida. Al seguir el procedimiento indefinidamente, la longitud de la costa entre A y B tiende a un valor infinito. Moraleja: cuando aumentamos la precisión más crecen las distancias.

2) Teoría 2: las ciudades son todas iguales y distintas / a todas les duele la soledad a una altura profundamente humana / y aunque podría hablar de esa urgencia tan temida / (cosas atroces repito vanamente) / pliego ese sabor a nada tan vulgar como si fuera un papelito / es que a veces me provoco cierta ingravidez / vos ya sabés / como un globo que entretiene la espera del encuentro / un autito de lata a cuerda que renguea su distancia / ninguna herida sangra tan brutalmente como una sudestada que pueda alejarte definitivamente / ¿qué es un instante, una línea que se curva sobre el monte de la luna, un puente de cenizas para llegar? / es admirable lo que cada noche trae consigo / uso espejos cóncavos y convexos para desalmar la realidad / resguardo el espejismo / me atribuyo también otras derrotas pero no es momento

22.5.07

el gran puteador, por si tenés un juanete

1) No sabía, otros me dijeron que si, que hace rato. ¨Usted¨es un acrónimo de ¨ a vuestra merced¨. Prefiero vos, che.

2) (Y no soy border eh) Anoche, para variar, se me complicaron obligaciones laborales y me pasé muchas horas yendo de la compu al living buscando soluciones, música bastante fuerte y la tele prendida. Vi de a ratos una peli bien de cuarta: Una relación peligrosa con Ben Affleck, Terry Camilleri, David Backus, Lenny Venito (ni la más puta idea). Larry Gigli recibe un encargo de la mafia: secuestrar a Brian, el hermano menor con problemas psicológicos de un fiscal federal, para evitar que un capo vaya a prisión. Escondido con su víctima en un departamento de un ambiente, Gigli recibe la visita de Ricki, una chica vital pseudo lesbiana y de espíritu libre enviada por su jefe como refuerzo (y con la que termina quedándose, obvio). El secuestrado tenía actitudes recurrentes del tipo llamar infinitas veces para escuchar a una operadora dando el pronóstico del tiempo. En un momento, el secuestrador lo insulta quitándole el teléfono: por qué mierda te interesa saber tanto cómo va a estar el clima? El muchacho sólo respondió: porque me gusta su voz. Me enterneció esa parte.

3) También me enterneció Tomás completando un libro que eligió y sirve para que practique lectoescritura. En un momento, muy entretenido, comentó que lo que debía hacer era escribir tres deseos. Bueno, le dije, y cuáles son? El primero es que podamos hacer la casa en la montaña, dijo con firmeza. Tendré que aflojar con eso de irme a vivir lejos, me parece.

4) Estoy muy complicado con varias cosas, debo visitas reales y digitales a muchos, ya las haré. No sé que mierda tendrá que ver, suena a excusa, a che no se olviden de mi. (Soy así, un traficante de ilusiones diferentes, quizá la culpa fue de todas mis amantes, si me amaron nunca quise y si me amaron no lo sé, yo que soy apenas lo que puedo y no he sido en esta vida todavía lo que quiero. Qué grande el cacho castaña, qué grossssso). Insisto, el trabajo indigna. Quiero divertirme, por eso me voy a festejar con kaiten los 40, me parece. Y mi amiga Silvina ya no me manda fotos. El 1 de junio largo con un micro, por si necesitan: www.proyectame.com. Si más, me despido muy atentamente a dormir una siesta antes de ir a dar clases. Los que me odian se pueden ir bien a la concha de la lora. Eso si, riego las plantas.

15.5.07

pop up de la santa miseria

Es que hoy yo tengo / bien podría decirse / o tuve aunque deba retractarme / esa extrañeza no otra / esa que te brota desde muy adentro / que va a salir pronto como géiser como recién nacido / y es de temer / seguro / pero casi no duele ya / canturrea: nadie mezquina salmuera cuando es de otro la herida la la lalá / come tulipanes eso si / se alimenta de flores que no crecen cerca / ayer no pude ocultar que viene viniendo en medio de la calle y los vecinos la miraban como un coso malo / no sabía se comentaban la verdulera y el carnicero que a este chico le irrumpían esas futuras erupciones / por lo menos fuera fiebre dijo en voz baja la panadera / le saldrían animales salvajes pequeños asteroides y miraría quietito con ternura / sin embargo va y viene / ¿y quién espera? / ¿qué debe esperar? / me gustaría que esta luz fuera corpórea digo además / me haría real / y buscaría un cono de sombra quizá para troquelar tu boca / y gritarme de vos mientras el bombardeo no cesa / gritarme cosas simples como es necesario pintar las paredes / boberías / es que a veces todo se detiene / y más tarde no llega tan rápido / decía / una extrañeza de la que desconfío cada vez / veremos

14.5.07

lo que nos queda


Un andar pendenciero, de confines. Un andar buscando camorra. Como esos cumpas insoportables de la secundaria. La bronca tiene eso. Lento peregrinaje como los atascamientos en las autopistas, como las colas de ingreso a los estadios. Una velocidad inexorablemente definida por otros. Ni más rápido ni más lento. Una guerra poco astuta para el invierno, descalza y famélica. No hay dónde sentirse. Ni el orgasmo te quita la certeza de la angustia, tampoco lo hace el ritual de caminar 40 minutos a paso sostenido. Se habla como titubeando, como contradiciéndose. Somos un grito quebrado, ahogado a mitad del grito. La bronca tiene eso.

7.5.07

hola frío


Hace frío. Me doy cuenta desde la cama porque los pájaros encrespan las plumas, supongo que para tener una capa de aire caliente más gruesa. Siempre me gustó ver cómo duermen los pájaros con la cabeza debajo de un ala, como diciendo esta luz de mierda o pasame el pasamontañas. Cuando salgo de la cama me doy cuenta que hace frío porque lo siento en las manos, y porque me dan ganas de tomar algo caliente y enroscar como boas los dedos a la taza. Conozco dos tipos de boas: curiyú y yacaniná, las tuve muy cerca muchas veces. El frío es constrictor también, te aprisiona a los recuerdos, a las necesidades más básicas, más inclementes, me parece. Podrías cantar en voz baja a camilo sesto o cacho castaña o simone, después te enderezás y decís si si zappa, cassandra wilson, gary burton, pero nadie te cree ya. El frio te devolvió tu fracción de hombre pedestre que acomodó el cuerpo a la ropa el ojo al maquillaje o simplemente se diversificó. Qué palabra diversificar, no? Antes se pasaban todo el día con un disquito de pasta, dale que te dale, la púa se levantaba al final, hacía unos movimientos tipo robot simulando que iba a deternese en la posición de apagado y retornaba a la primera pista. Ese movimiento me petrificaba. Yo era de los que miraban con una lupa las pistas y decía cómo mierda puede ser que salga música; es un problema de familia porque mi papá miraba la radio, mi abuela el televisor, mi hermana las figus de sara keith con brillos, mi tío la chipera, mi mamá la máquina de coser eléctrica, mi primo las empleadas del barrio. Después yo crecí y aprendí, tenés que esperar cuando deja el trapo sobre el secador, ahí, en ese momento, pero tenía que ser verano obviamente, en invierno se complicaba. Ni. A todos los de mi familia los podrían dibujar con cara de sorprendidos mirando artefactos y varios firuletes dentro de los globitos. Es bueno el frío, pareciera que no hay cosas urgentes, nada de apurate que hay que aprovechar el día aunque el día sea más corto. Vamos a aprovechar para lustrar estos candelabros de plata dice la tía. Hasta podés escribir tipo picada cervecera, mientras hacés esto y aquello, un poquito de acá otro de allá y todos dicen qué rico o prefiero no comer (pero cumpliste). No tenés unos lupines?. No no, tengo mostacholes burbujeando como un géiser.

3.5.07

te percibo

1) Si te juntás con un igual, uno terminará torcido. Moraleja.


A pesar de que las imágenes de arriba son idénticas, las vías de la izquierda parecen más inclinadas. (Si te querés comer la explicación, problema tuyo)

2) Mark Twain: "¿Para qué gastar tu dinero buscando tu árbol genealógico? Vuélvete político y tus adversarios lo harán por ti."

3) Si los nombres de todos los infinitos números fueran ordenados alfabéticamente, el catorce sería el primero. El uno se fue al carajo.

4) Todo es relativo, menos el hipo.

30.4.07

Supongamos

1) Supongamos que sos la que me reescribe, la que me transita desde antes. Supongamos por un momento que soy quien te piensa, quien te anuda a una búsqueda. Supongamos que somos esa invención que el tiempo anida y no deshace, esa dádiva del paraíso. Supongamos a esta altura que somos los que nos sujetamos de este lado, como si el otro no debiera confinarse al olvido. Supongamos que en algunos momentos entre yo y yo estás vos, y que entre vos y vos estoy yo, ya no la soledad ni el enemigo. Ya no el niño blanco abofeteando a sus muñecos negros ni el niño negro peinando su peine blanco, supongamos, sino más bien la vida fuera otra cosa: un escenario azul que nos demore. Supongamos que yo escribo al dorso de tus labios: la noche enciende el misterio como el mediodía consume las sombras, esas formas imitando el vacío, gestos que se apagarán en la caída en la gravitación natural del encuentro, y digan tus labios cualquier cosa al dorso de estas palabras que no son sino tu ausencia. Supongamos.

2) Tiemblo. Sin embargo el viento, afuera, sigue desprendiendo las hojas secas. La hormiga y su peregrinar hacia el invierno, el pájaro y su saliva.

3) Usando todos los objetos de las imágenes, podrás escapar de tu celda. Sabés cómo?