24.1.07

la boca que besa II

Creía profundamente en Dios. También sabía que Dios le había concedido dos grandes diferencias para que su gran obra no fuera idéntica, sino sólo semejante. Desde el primer día, tendría que enfrentar a dos enemigos: la muerte y la memoria. Nada similar formaba parte de la naturaleza del resto de las cosas. Sólo la conciencia del paso del tiempo y la presencia de un inminente final, perpetuarían la grandeza de cualquier dios. Era sencillamente perfecto. Para colmo de males, decía, el concepto que tenemos acerca de la muerte va cambiando en la medida que van sucediendo determinadas situaciones, en la medida en que se modifica lo que somos capaces de recordar y en cómo lo recordamos. Esa mutación, esa poderosa lucha que hora tras horas tenemos que librar entre la muerte y la memoria, allana el camino para que transite el tiempo, el inexorable tiempo que, poniendo las cosas en cada lugar, devuelve a Dios su grandeza y nos entrega una muerte real, una fracción de glaciar transformándonos sólo en memoria de otros, y sin dudas, modificando en los otros la concepción de muerte. Para reforzar la hipótesis, asentaba prolijamente los momentos de su vida que creía trascendentes en un diario desde los 17 años, respetando dos imposiciones. La primera consistía en escribir sólo aquellos días que sentía eran determinantes para su futuro. La segunda exigencia la llevaba esporádicamente a leer lo escrito, apuntando al pie de cada página los detalles diferentes que podía recordar de aquellas vivencias y que no habían quedado registrados inmediatamente después de vivirlas. Con el paso del tiempo, fue confirmando su presunción. Las anotaciones y reflexiones que iba anexando respondían a las diferentes concepciones que iba formando acerca de la muerte. Los castigos se transformaban en enseñanzas, los grandes éxitos en insoportables vergüenzas, las crisis en cambios estructurales y sus dolores más traumáticos en grotescos relatos humorísticos. Su nueva forma de ver y entender la vida mudaba su percepción de la muerte, era un permanente reacomodamiento. Un interminable juego que la acercaba, sin titubeos, a un cuestionamiento más profundo e inevitable: la proximidad de su última hora. Así, distinguió por lo menos cuatro distintas categorías para definir a la muerte. La muerte como artífice de la impotencia, como un hombre al que podía invitar a bailar y hasta llevar a la cama, como un rincón oscuro donde sólo habitan las mentiras y los fantasmas, y por último, como la precursora de sinfonías inconclusas. Sabía que mientras viviera sumaría otras apariencias del aniquilamiento definitivo de su existencia. Cada tanto, dirigía los ojos hacia el cielo como buscando una respuesta definitiva. Pero el cielo no respondía, Dios continuaba manteniendo un inmutable silencio desde hacía milenios y al parecer, no estaba aún dispuesto a quebrantar sus propias lealtades. Dios estaba a salvo. En ella se reiniciaba el círculo infinito que no había sido detenido por ninguna maquinaria. El debate sobre la vida, el amor y la muerte seguía sumando devotos; y la vida, el amor y la muerte apenas podían identificarse por su presencia, como la libertad.

Fijé una vez más mis ojos sobre los párpados cerrados. Todo estaba tan quieto. Sobre los hilos invisibles trazados por los ojos, lentamente, comenzaron a circular sus manos y las sombras de sus manos, trenes repletos de contrabandistas y usureros, animales y niños enfermos, sacerdotes y payasos, noches de insomnio y cuerpos mutilados, ecos de guerras y espejos de hoteles, amenazas y cuadernos de escuela, alimentos y fotos perdidas. Iban y venían dilatando paulatinamente las pupilas del desconcierto. Me gustaría que mi funeral se realice sobre un tren en marcha supo decirme; quizá todos los que estén allí puedan sentir que estamos viajando con el mismo destino, quizá puedan comprender que sólo yo no puedo ver de ese momento la vida floreciendo a través de las ventanillas.

22.1.07

la boca que besa

¿ Qué puede hacerse entre esos dos puntos de la ciudad, entre la llamada telefónica y el rostro descubierto?. ¿ De quién es ahora el cepillo de dientes, la mitad de la cama, los restos de helado, la patria que tenemos y no tenemos, los acordes de hendrix?. Manejé hasta allí sin dificultad pero con la sensación de que todo lo que me rodeaba tenía movimiento y yo estaba quieto. No sentí nada en el recorrido, ni la aceleración después de cada semáforo, ni las frenadas, no escuché la música ni lo que decían gesticulando los vendedores de cada esquina. Nada. Sólo bajé el vidrio para tirar un par de colillas. Me ardían los ojos. La luz del sol que se filtraba entre los árboles trazaba surcos sobre el humo detenido en el interior del auto. Cuando estacioné se acercó un policía para decirme que allí no se podía. Que mierda me importa le dije apurando el paso. Levantó la mano como consintiendo, como apiadándose. Me detuve frente a la puerta giratoria. ¿ Por qué dar esos últimos pasos? ¿ Por qué aproximarse tan peligrosamente a una verdad que puede ser tan dolorosa, tan cretina? Sentí náuseas y un ahogo creciente. Creo que no hubiese entrado si la puerta no me hubiese tragado para que alguien saliera. Me recibieron amablemente y me indicaron dónde esperar unos minutos. Y pude verla, diciendo todo va a estar bien, no te preocupes, dando un giro brusco y levantando con las manos su pollera corta para mostrarme sus nalgas firmes y su pelo buscando nuevamente cubrir su espalda. Y la boca, esa boca que huye de las palabras pero no de mi boca. Y los ojos. Por aquí, ¿puede seguirme?, dijo un hombre minúsculo, oscuro, y me eché a andar detrás. El pasillo no era largo hasta la puerta vaivén. Me detuve nuevamente queriendo retener alguna idea, algún pensamiento, pero no iba a ser posible, sólo atiné a mirarme las manos en un intento de saberme allí. Busqué mi rostro reflejado en la pequeña ventana ojo de buey de la puerta pero tampoco iba a ser posible porque el hombrecito la abrió sin violencia, como quien entra a un cine. Se volvió hacia mi preguntando si yo era un familiar. Descubrí el rostro. La pollera corta, la boca que besa.

21.1.07

doomsday clock

1) El conocido como Reloj del Apocalipsis es en realidad una metáfora sobre la torpeza del ser humano. Lo creó un grupo de científicos después de la II Guerra Mundial, en 1947, horrorizados por el nacimiento del peligro atómico, y apareció publicado por primera vez hace 60 años en la revista Bulletin of the Atomic Scientists. El reloj nació a siete minutos del fin del mundo, y desde entonces ha ido fluctuando. En 1949 Rusia hizo estallar su primera bomba atómica, dejándonos a tres minutos del apocalipsis. Cuatro años después, las pruebas nucleares de las dos superpotencias adelantaban un minuto la cuenta atrás. Fue su peor momento. Luego la cosa se fue relajando hasta que en 1963, tras firmarse un acuerdo para limitar las pruebas nucleares, se situó a 12 minutos. Tras varias fluctuaciones, en 1984 volvió a estar a tan solo tres: las conversaciones para el desarme nuclear se habían estancado. Siete años después se alcanzó por el contrario el mejor momento: 17 minutos, merced a la firma de un nuevo tratado de desnuclearización. Los expertos a cargo del reloj han decidido abrir el abanico de riesgos a los que se enfrenta la humanidad, y el primero en incorporarse ha sido el cambio climático. Dos minutos nos ha costado a todos. Estamos a 5 minutos ahora. A c... que se viene!!!
2) La transitoriedad - Sigmund Freud (fragmento - si vó lo querí terminao mandá mail)
Hace algún tiempo, en compañía de un amigo taciturno y de un poeta joven, pero ya famoso, salí de paseo en verano, por una riente campiña. El poeta admiraba la hermosura de la naturaleza que nos circundaba, pero sin regocijarse con ella. Le preocupaba la idea de que toda esa belleza estaba destinada a desaparecer (...) Todo eso que de lo contrario habría amado y admirado le parecía carente de valor por la transitoriedad a que estaba condenado.
Sabemos que de esa caducidad de lo bello y perfecto pueden derivarse dos diversas mociones del alma. Una lleva al dolorido hastío del mundo, como en el caso de nuestro joven poeta, y la otra, a la revuelta contra esa facticidad aseverada. ¡No, es imposible que todas esas excelencias de la naturaleza y del arte, el mundo de nuestras sensaciones y el mundo exterior, estén destinados a perderse realmente en la nada! Sería demasiado disparatado e impío creerlo. Tienen que poder perdurar de alguna manera, sustraerse de todas las influencias destructoras.
(...) No me decidí a poner en duda la universal transitoriedad ni a exigir una excepción a favor de lo hermoso y lo perfecto. Pero le discutí al poeta pesimista que la transitoriedad de lo bello conllevara su desvalorización.
¡Al contrario, un aumento del valor! El valor de la transitoriedad es el de la escasez en el tiempo. La restricción en la posibilidad del goce lo torna más apreciable. Declaré incomprensible que la idea de la transitoriedad de lo bello hubiera de empañarnos su regocijo. (...) Si hay una flor que se abre una única noche, no por eso su florescencia nos parece menos esplendente. Y en cuanto a que la belleza y la perfección de la obra de arte y del logro intelectual hubieran de desvalorizarse por su limitación temporal, tampoco podía yo comprenderlo. Si acaso llegara un tiempo en que las imágenes y las estatuas que hoy aspiramos se destruyeran, o en que nos sucediera un género humano que ya no comprendiese más las obras de nuestros artistas y pensadores, o aun una época geológica en que todo lo vivo cesase sobre la Tierra, el valor de todo eso bello y perfecto estaría determinado únicamente por su significación para nuestra vida sensitiva, no hace falta que la sobreviva y es, por tanto, independiente de la duración absoluta.
Yo juzgaba incontrastables estas reflexiones, pero observé que no habían hecho impresión ninguna al poeta ni a mi amigo. De este fracaso inferí la injerencia de un fuerte factor afectivo que les enturbiaba el juicio, y más tarde hasta creí haberlo descubierto. Tiene que haber sido la revuelta anímica contra el duelo la que les desvalorizó el goce de lo bello.
(...) El duelo por la pérdida de algo que hemos amado o admirado parece al lego tan natural que lo considera obvio. (...) Nos representamos así la situación, poseemos un cierto grado de capacidad de amor, llamada libido, que en los comienzos del desarrollo se había dirigido sobre el yo propio. Más tarde, pero en verdad desde muy temprano, se extraña del yo y se vuelve a los objetos, que de tal suerte incorporamos, por así decir, a nuestro yo. Si los objetos son destruidos o si los perdemos, nuestra capacidad de amor (libido), queda de nuevo libre.
La conversación con el poeta tuvo lugar en el verano anterior a la guerra. Un año después estalló esta y robó al mundo sus bellezas. (...) Nos arrebató harto de lo que habíamos amado y nos mostró la caducidad de muchas cosas que habíamos juzgado permanentes.
No es maravilla que nuestra libido, así empobrecida de objetos, haya investido con intensidad tanto mayor lo que nos ha quedado, ni que hayan crecido de súbito el amor a la patria, la ternura hacia nuestros allegados y el orgullo por lo que tenemos en común. (...) Quienes (...) piensan y se muestran dispuestos a una renuncia perenne porque lo apreciado no acreditó su perdurabilidad se encuentran simplemente en estado de duelo por la pérdida. Sabemos que el duelo, por doloroso que pueda ser, expira de manera espontánea. Cuando acaba de renunciar a todo lo perdido, se ha devorado también a sí mismo, y entonces nuestra libido queda de nuevo libre para, si todavía somos jóvenes y capaces de vida, sustituirnos los objetos perdidos por otros nuevos que sean, en lo posible, tanto o más apreciables. (...) Lo construiremos todo de nuevo, todo lo que la guerra ha destruido, y quizá sobre un fundamento más sólido y más duraderamente que antes.

3) Fotos: cipriano, pedro y tomás de vacaciones (fotos de fotos, ya voy a escanear)

18.1.07

voltar: un alma rantifusa

Antesala) El hombre frente a dos tensiones atroces: enfrentar su precaria realidad y comprender, por un instante, la vastedad del universo. Entre ambas, en angola un niño trepa a un árbol para ver más lejos, una mujer sujeta los explosivos a su cintura antes de inmolarse en bagdad, una supernova promete un planeta, alguien llora por amor en un baño de amsterdam, se prepara lluvia en atacama, el ave del paraíso - Apus- fue atravesada por un cometa, junto a las vías del subte en osaka una rata lame restos de helado. Y Dios atrapa un insecto, lo deja sobre un pequeño yunque, toma un martillo y luego de un golpe certero, hace una nueva marca sobre la arena.
SUPERLATIVO) Mis hijos, Pedro y Tomás. Sin palabras, para disfrutarlos a troche y moche. Con eso tengo bastante.
0) Volviendo, en los pagos ya, primero el cuerpo, supongo que dentro de unos días el resto. Siento esa extrañeza post-vacaciones, común a todos cuando hay que retomar. Bellos días en bellos lugares con bella gente durante 20 días, qué más. Casi 6000 kms de rutas argentino-brasileras. 2007 en la línea de largada ahora. Como todos los años: buscar laburo, inventar algún sueño, tropezar a menudo y meter un par de goles olímpicos, esto es la hoja de ruta para el inicio y el balance de todos mis años. 40 trabajos (multicolores e idénticamente hartantes), 40 sueños (y qué sueños, aunque casi todos inconclusos), 40 tropiezos (varios con las mismas piedras) y 40 goles olímpicos (algunos hasta con tres arqueros). Aún no consigo esa veterana adinerada que me banque y me obligue solamente a escribir y a tener sexo, así que a ponerse el chalequito de ingeniero, los pantaloncitos de vendedor de ilusiones y a la calle. Nada nuevo bajo el sol digamos, pero hop, hop!!, que para salir de purrete ya hice bastante. Master ahora. Masterizado, al menos. Hop, hop!!!
1) El mejor regalo (Hubo pava - ¿¿??, cortinas - ¿¿¿???, bermudas, remeras, zapatillas, etc) de mis 40: (JB es lo más) Obras completas de Borges (que supe tener pero que presté, ya saben: no hay que prestar obras valiosas -para cada cual- porque no vuelven). Pedro miraba las distintas fotos de Borges preguntando cuál era la más actual (donde Borges apareciera más viejo). Le indiqué cuál era y no lo convencí. Señaló otra diciendo: Papá, ésta es una de las últimas; no ves que está casi muerto...
2) De regreso ya, nos mandamos a unas ruinas Jesuíticas en Brasil. Mientras le explicábamos a los niños cómo venía la mano con los Jesuitas, y su relación con los guaraníes, Tomás agregó: eran chotitas las casas de los indios, eh?.
3) Soy un paranoico al revés. Siempre sospecho que la gente está planeando algo para hacerme feliz. J. D. Salinger
casi 4) Intentaba cepillarme los dientes. Entró mi ahijado al baño con una revista. Tío, puedo leerte el horóscopo?. Dale le dije. Sos atento en la escuela?, preguntó. Tenía una revista Billiken, se enojó porque no podía parar de reirme.
4) Para el que disfruta cocinando y/o comiendo, y más si es con otros, compartido digo, cada comida puede traer el recuerdo de esos otros o de aquellos lugares donde el paladar puso la nota. Por ejemplo, hace un rato me antojé con papas fritas y huevos fritos - obviamente, fui a su encuentro- y vinieron a mi mesa dos personas: mi abuela (solía amenazarla con que no iba a comer para que ella preguntara: y si te hago unas papitas con huevos fritos?) y border (no me cuentes, voy a comer frutas, decía; pero voy a hacer papas fritas, le respondía y lo dejaba sin chances). Asado: mi viejo y flia. Canelones: mis socios de Brujas. Cabrito a las llamas: los escritores del (según la definición de Nelson) círculo de la serpiente (aquel cabrito que comimos como a las 4 de la madrugada en el Silo de Jalla). Ostras: JB, Paulo, Joacir. Bourgignon: los compañeros de la secundaria. Cebiche: Panamá y Bolivia. Y así, una larga secuencia de rostros, paisajes y sabores. Que no se acabe la mesa, che.
5) Intento dejar de fumar, ayer y hoy tuve recaídas (está de moda).

25.12.06

Postales de fin de año y navidad

Tarjeta digital de mi amiga Silvina

Postal 1) Tuve que hacer una horita de tiempo antes de la cena navideña. Me puse a escribir mensajes de texto. No mandé un único mensaje a todos, sino que agrupé por afinidad a varios y fui construyendo mensajes diferentes. Comenzaron a llegar las respuestas de algunos. Una decía: Es una brisa fresca tu mensaje en este momento, muchas muchas gracias. Era mi vecina, separada hace unos días. Al rato, tuve que volver a casa porque habíamos olvidado algunos regalos. La vecina - supongo - miraba hacia la calle oscura - muy oscura está la cuadra desde hace varios días-, con el ventanal entreabierto. Tuve la sensación de que ella estaba en la proa de un barco, de aquel barco desde donde naufragué un par de navidades. La hubiese invitado, pero yo ya era un invitado.
Postal 2) Lara se encaramaba en su enorme bicicleta. Me dijo: gringo, a Papá Noel se le fue la mano.
Postal 3) Papá Noel fue premiado. Joaquín me confesó que esa mascota se la había traído Papá Nobel.
Postal 4) Por la tarde, Navidad, fui a buscar a mis hijos. Todo se movía como sumergido en aceite. No había prisa. Vi desde lejos a un hombre bajarse del auto y agacharse en medio de la ruta. Levanté el pie del acelerador y toqué levemente el freno. Seguía agachado cuando estuve a unos metros, éramos varios aguardando que se despejara el camino. No había gritos ni bocinazos. Y lo levantó como justificando su demora, mostrándolo a las dos largas filas de autos, como levantan el cáliz los sacerdotes, como los padres esgrimen a sus nuevos hijos, como un encuentro largamente esperado. Era un pichón de Zorzal. Todo se movía como sumergido en aceite. No había prisa.
Postal 5) Facundo quería quitar una varilla que sostenía una rama de Caqui para que no cayera por el peso de los frutos. Le dije, no loco si vos sacás esa varilla se cae el árbol y luego la tapia y la casa del vecino y después las otras casas y así se iría derrumbando todo como en un juego de dominó y tu rostro va a aparecer en todos los diarios con títulos que digan este es el chico que provocó la catástrofe. Los primos rieron. Él, ya no intentando sacar la varilla sino moviéndola suavemente me dijo: ahora están todos sacudiéndose, hasta los chinos.

¿ Cuánta inercia tiene el universo, el tiempo, el destino? ¿Qué fragilidad acecha?

Portal 6) Se queja que la mando al frente. Bien, hoy acá, las disculpas, al fondo. Como a Papá Nobel, a ella también se le va la mano.

Ambigrama de don Alberto Portacio Apicella

20.12.06

que te navidees, que te findeañelices, que te vacacionees


Que te frotes las manos cuando escuches su nombre
y pierdas el aliento en el penúltimo abrazo,
que cierres los ojos a medianoche como un ángel
y te descubras en llamas,
que la sombra no te pese
ni la boca se desgrane cuando enumeres las ausencias,
que se enciendan todas las luces

y que no te roce la culpa a la hora del recuento
,
que le digas infame a la infamia y no te atemorice lo que aún nos has soñado = que no sea justa la injusticia ni te sofoque la prisa del paso que falta,
que te silencies
y la otredad sea próxima y amiga,

que se llene de olores el vacío
y que la mesa sea el galeón de tus mejores abordajes,
que la caída libre te revele la altura
y seas testigo de tu eterno deseo.
FELICES FIESTAS!!


Aclaración de la foto:
- Los pterosaurios van a ser los guardianes, Astroboy el Niño Dios, y después todo lo otro, vamos a poner estas tarántulas también y todos los dinos, y los caballos y este señor con una pala.
Esas cosas dijo Tomás mientras armaba el pesebre. Pedro colaboraba con el arbolito (rama de ceibo pintada con aerosol dorado, y de todo un poco en sus ramitas: papeles de rhodesias, frutos de árboles pintados, y algunos adornitos comprados. Diseño y dirección: JB). Astroboy (creado por Osamu Tezuka) es un clásico en la historia de la animacion japonesa. Narra las aventuras de un niño robot con superpoderes y emociones humanas que busca aceptación; usa sus poderes para luchar contra la injusticia y protejer a la humanidad. La historia comienza en el año 2000, con un accidente de auto en el que muere Tobi Boyton, hijo de un ingeniero en robótica. El Dr. Boyton construye un robot a imagen de su hijo, pero al asumir que no es un niño verdadero, lo vende a un circo de robots. Una niña que trabajaba allí le da el nombre: Astroboy. Es maltratado con crueldad hasta que es rescatado por el Dr. Packidermus Hulefante (Dr. Ochanomizu en Japón, que combate la esclavitud de los robots). Yo sé que puede despertar polémica un pesebre así pero es lo que hay. Mis hijos estaban felices.
- Bien protegido el Niño Dios, dice Tomás

14.12.06

"Se mata la perra y se acaba la leva" (*)

1) Diálogos del golpe de estado del 11 de setiembre de 1973 que derribó a Salvador Allende.

Pinochet pregunta a Carvajal si Allende "no ha reaccionado".
Carvajal: -No, no ha reaccionado hasta el momento. Acabo de hablar con el Edecán Naval que viene llegando de allá. Me dice que han defendido La Moneda 40 a 50 carabineros que se están retirando y 50 hombres del GAP (...). Me dice el general Mendoza que él está esperando que se retiren antes de seguir bombardeando. El Edecán Naval me dice que el Presidente anda con un fusil ametralladora que tenía 30 tiros y que el último tiro se lo va a disparar en la cabeza. Ese es el ánimo en que estaba hace unos minutos atrás.
Pinochet: -Esas son de goma no más. Este huevón no se dispara ni una pastilla de goma.

(...)

Pinochet: -Rendición incondicional, nada de parlamentar. Rendición incondicional.
Carvajal: -Muy bien, conforme. Rendición incondicional en que lo toma preso, ofreciéndole nada más que respetar la vida, digamos.
Pinochet: -La vida y su integridad física y en seguida se le va a despachar para otra parte.
Carvajal: -Conforme, o sea que se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país.
Pinochet: -Se mantiene el ofrecimiento de sacarlo del país... Y el avión se cae, viejo, cuando vaya volando.
(Risas)
Carvajal: -Conforme, conforme. Vamos a proponer que prospere el parlamento éste.

(...)

Carvajal: -Gustavo y Augusto, de Patricio. Hay una información del personal de la Escuela de Infantería que está dentro de La Moneda. Por la posibilidad de interferencias, la voy a transmitir en inglés: THEY SAY THAT ALLENDE COMMITTED SUICIDE AND IS DEAD NOW. Díganme si entienden.
Pinochet: -Entendido
Leigh: -Entendido perfectamente.
Carvajal: -Augusto, respecto al avión para la familia, no tendría urgencia entonces esa medida. Entiendo que no tendría urgencia sacar a la familia inmediatamente.
Pinochet: -Que lo metan en un cajón y lo embarquen en un avión, viejo, junto con la familia. Que el entierro lo hagan en otra parte, en Cuba. Si no, va a haber más pelota p'al entierro. Si ¡éste hasta para morir tuvo problemas!
Carvajal: -Conforme. La información está, se va a mantener reservada
Pinochet: -Patricio, el avión con el cajón y se manda a enterrar a Cuba (...). Es conveniente que consideremos que puede tener dos caminos: que lo enterremos aquí en forma discreta o lo llevemos a enterrar a Cuba o a otra parte. Quiero respuesta inmediata.

(*) Otras citas citables de Augusto José Ramón Pinochet Ugarte (nacido en Valparaíso, Chile, el 25 de noviembre de 1915), Capitán General de Ejército y Presidente (de facto) de Chile y de la Junta de Gobierno (1973-1990).
"Hoy tenemos un ejército alemán de marihuaneros, drogadictos, melenudos, homosexuales y sindicalistas" (declaraciones del 5 de septiembre de 1990)
"De cada siete chilenos, uno tendrá automóvil; de cada cinco, uno tendrá televisor, y de cada siete, uno dispondrá de teléfono," (11 de septiembre de 1980).

3) La ejecución días pasados del puertorriqueño Ángel Nieves Díaz ha hecho revivir la controversia sobre el método utilizado de inyección letal para ajusticiar a los condenados en el estado de Florida, ya que el susodicho necesitó de dos dosis del cóctel mortal y prolongó su agonía por espacio de 34 minutos porque padecía de una enfermedad en el hígado que le impidió a su organismo metabolizar con rapidez las sustancias químicas administradas. Ya sabés: si estás condenado a muerte mediante inyección letal, dale al escabio duro y parejo si querés robarle unos minutos a la muerte.

4) Se vienen las fiestas. Fresita?

12.12.06

te acordás hermano, qué tiempos aquellos...

La pérdida de la virilidad
Hablábamos con un amigo venerable refiríendonos a cierta idea de un tal doctor Kyon, que afirma lo siguiente: ¨En el campo de la medicina se distingue al hombre de la mujer en virtud del yin y el yang; en consecuencia, los tratamientos médicos para uno y otro sexo son diferentes. Además, sus pulsos también son diferentes. Sin embargo, en los últimos 50 años, el pulso de los hombres se ha vuelto indistinguible del de las mujeres. Desde que he advertido este hecho, me pareció que era conveniente realizar el tratamiento de las enfermedades oculares del hombre siguiendo los métodos que se ajustarían al pulso de las mujeres, dado que cuando intento aplicar a mis pacientes varones un tratamiento específicamente diseñado para ellos, no obtengo resultados satisfactorios. En efecto, el mundo está atravesando un período de degeneración; los hombres pierden su virilidad y se parecen cada vez más a las mujeres. Es algo de lo que estoy cada vez más convencido; y me he propuesto no colaborar con ello. Desde entonces cada vez que me dispongo a examinar a un hombre, pienso seguramente he de encontrar otro pulso femenino. Prácticamente nunca llega a mi consulta un hombre verdadero. A esto se debe que en la actualidad sea posible ser considerado un experto, y acceder a un puesto de importancia casi sin esforzarse. Los hombres se están volviendo cada vez más pusilánimes; prueba de ello es que hoy en día, pocos son los que pueden jactarse de haber decapitado a un malhechor, con las manos atadas a la espalda.
Cuando se les solicita oficiar como asistentes en un suicidio ritual, la mayoría de ellos considera que es mejor eludir la responsabilidad, apelando a excusas en general no demasiado pertinentes.
Tan sólo 40 o 50 años atrás, las heridas de combate eran consideradas símbolos de virilidad. Un muslo que careciera de cicatrices constituía una señal tan notoria de inexperiencia, que nadie se habría aventurado a exhibirlo de ese modo. Todos habrían preferido inflingirse una herida de manera voluntaria. El hombre debe ser sanguíneo y vehemente.
Hoy en día, el ímpetu se considera una señal de impericia; el único fervor vigente en estos tiempos es la pasión lingual, en la medida en que los hombres hacen todo lo posible para desembarazarse verbalmente de sus obligaciones, y rehuir cualquier esfuerzo. Desearía que los jóvenes pudieran reflexionar con seriedad acerca de esta situación que nos aqueja¨

Hagakure, El libro oculto del samurai, Yosho Yamamoto, 1659-1719

10.12.06

el triunfo de los que están en la lona

1) El viernes, tipo siete de la tarde me dispuse a dormir un par de horas pero no iba a ser. Timbre.
- Los misioneros, hermano S., respondieron.
Recordé que les había prometido recibirlos. Después de un par de minutos ya estaban dentro, sentados, hablándome de la restauración del evangelio. No es que me interesara refrescar viejos conceptos, sino comprender qué los movía a pedalear como para generar tanta energía que pudiera abastecer a latinoamérica. También me interesaba saber sobre los lamanitas, nefitas y jareditas. Entre el pueblo de Nefi, la torre de babel, el plan de salvación y el libro del Mormón dedicado por la visita, elder taylor y elder hormazabal, se me esfumó la siesta. Oramos, cerré los ojos. Les dije que no cuando amablemente se ofrecieron a ayudarme a ordenar la casa o a cortar el pasto del frente. Estuve a mil esta semana fueron unas de mis últimas palabras, además de decirles que agendaran que no me interesa pertenecer a ninguna iglesia pero que iba a leer el libro. Usted es un capo, tartamudeo uno de los elder, y se treparon a los pedales, dale que te dale.

2) A las tres horas, apuraba el tranco para ver si pescábamos un par de entradas. Decían que estaban agotadas. El chateau carreras olía a perfume caro (parecido al último recital de los redondos, comenté). Y se cantó todo. Bien Sabina, muy bien, aunque el miércoles me haya perdido a Deep Purple presentando a Rapture of the deep por haber estado tomando exámenes y la tormentita que se vino, joder. Y a qué banda pertenece deep purple?, me preguntó el pescado cuando le dije que no iba a poder ir.

3) No me gusta ir de compras, nunca, pero me metí en un megasuper, de estos de ahora. A ver. Me compré una caja de herramientas, un par de lámparas de bajo consumo, 8 destornilladores, 6 vasos, una palita y una tijera para jardinería, pero lo que tenía que comprar no había. Creo que estoy justificando holgadamente la proximidad de los 40.

4) Va una foto mía. Si, ya se, está fuera de foco y hay poca luz, pero está a tono con los tiempos que corren. Ahora que tengo web cam y máquina de puta madre, voy a postear producciones made in casa. Aprendí también a grabar videos, pero el único que tengo es matando una cucaracha que entró volando por la ventana y vino a dar en mi pecho, justo cuando estaba probando. No creo que valga la pena ponerlo.


5) Apología de las separaciones: vos hablás como si no escuchara y ella escucha como si no hablaras.

5) rambla

Los cuerpos que se miran sin llegar a un acuerdo
le entregan a la noche
su poder matador.

No servirá el oleaje
si el esperma no es música
ni la ventisca suave, ni el pulóver azul.

Y esos labios pintados
y aquellos taconeos vaginales
hacen de este paisaje una comparsa triste
la impasible derrota de un orden natural.

Pimienta Negra, Vicente Muleiro

4.12.06

pst... pst...

1) Cuando las madres desean hacer dormir a los niños que sufren de insomnio, ellas no les ofrecen reposo, sino más bien movimiento, los balancean sin cesar en sus brazos, ellas tampoco les ofrecen silencio, sino al contrario una melodía que los encante.
2) Quiero tiempo pero tiempo no apurado,
tiempo de jugar que es el mejor.
Por favor, me lo da suelto y no enjaulado
adentro de un despertador.
Marcha de Osías, María Elena Walsh

3) El gato
Es una gota
De tigre.
Mi abuela era
Un árbol
Cuya memoria se agitaba en el viento.
Poemas con son y sol, Jairo Aníbal Niño

4) Desperté de ser niño:
nunca despiertes.
Triste llevo la boca:
ríete siempre.
Siempre en la cuna
defendiendo la risa
pluma por pluma.

Frontera de los besos
serán mañana,
cuando en la dentadura
sientas un arma.
Sientas un fuego
correr dientes abajo
buscando el centro.

Vuela niño en la doble
luna del pecho:
él, triste de cebolla,
tú satisfecho.
No te derrumbes.
No sepas lo que pasa
ni lo que ocurre.
Nanas de la cebolla, Miguel Hernandez

5) El más pequeño, Tomás, me preguntó hace un tiempo, con cara de estudiante sobresaliente, si cuento se escribía con ene cursiva. Lo miré. Iba a corregirlo, pero sólo me salió una sonrisa que él aprobó como diciendo: y bueno, yo todavía no estoy en la primaria. Después jugamos:

Cuento se escribe con ene cursiva,
con ene de nadan nueces naturalmente negando napalm necias neuralgias nueve nítidos nudos,
nunca nadie navega negando nortes numerando narices neutralmente nombrando notas nulas,
nostalgia nevando nereidas nodriza nutre nanas neutraliza nocivas noches,
negra némesis naufraga nacen nubes nobles novias nuevas nagual noctámbulo nuestro numem,
cuento se escribe con ene de niño noria néctar naranja.