14.3.06

mírame y no podrás ver nada


1) La noche ya no tenía nada. Estaba vacía, plana, ni siquiera pegajosa o siniestra o angustiante. Nada. Ni amenazas.
- Entonces?
- Qué podemos hacer?
- ...
- Tal vez irme lejos, cosa que me evitaría ser mirado por los que me conocen mientras en medio de la calle le grito a la nada.
- ...
- Vos te imaginás, vos podés verte dentro de veinte años jubilado y descubrir que has estado tus últimos 20 años tan muerto como ellos? Muerto.
- ... (me puse en cuclillas como buscando una posición diferente, aunque presentía que estábamos poniéndonos de acuerdo).
- No se... Siento que se han caido varios ladrillos de lo que pensaba hace tiempo podía llegar a ser... Bueno, pero entra más luz... No está tan mal... Quizá sea una oportunidad, no se... Aunque ya es tarde para todo...
- Es cierto, me pasa lo mismo. Tenés razón, te juro que acuerdo con vos. Me voy a dormir.
Me acosté, encendí el televisor. Pensé en Charlie y la fábrica de chocolate, en la posibilidad de hundir las manos en el aparato y poder tomar algo de lo que allí estaba. Pero me ganó el sueño, y sólo había una polilla embistiendo frenéticamente contra la pantalla en blanco cuando desperté en la madrugada.

2) Si la noche había cerrado cuesta abajo, la mañana debía presentarse ventosa y con lluvia. Efectivamente. Crucé los largos pasillos deshabitados por la época del año. Un par de reuniones. Decidí tomarme un café. La cantina estaba desierta. Crucé un par de palabras con Rosita, la dueña, le dije que era un día para enamorarse y me dijo que a ella no le hacía falta señalando para arriba. Ah, dije, está bueno. No me creyó, la dejé mientras comentaba que algún día me iba a hacer falta, que dios nunca me abandona. Si, Sí, es cierto dije, como para dar un cierre. Salí al pasillo y encendí un cigarrillo. Me sentí observado. Giré. Efectivamente. Estaba parado a un par de metros y se acercó. 60 años, ingeniero, docente, dicen (no puedo asegurarlo) que era un buchón en la época oscura y que ayudó a conformar una larga lista de estudiantes/obreros que seguramente andan por madrid como dijo Cecilia Pando. Es oscuro, siempre solo, en la cantina, en los pasillos, mirando. Nunca había cruzado una palabra con él.
- Vos cómo era que te llamabas?
- Yo? Mmmmmmhhh, me parece que no me acuerdo, dije infantilmente pero como una invitación a ir a los bifes
- Vos sos M., no es cierto?
- Si
- Por dónde andás ahora?
- Parado frente a Usted...
- Ya no sos más docente no?
- Soy
- Dónde?
- ...
- No eras vos muy amigo de C.R.?
- ...
- Porque el elije muy bien a sus amigos...
- ...
- Ah, yo tenía entendido que ustedes eran muy amigos... Bueno, chau M.
Apagué el cigarrillo con la sensación de que la probabilidad de que existiera un terremoto y de que yo estuviera parado junto a la única pared que iba a desmoronarse era igual a 1. También era igual a 1 la probabilidad de que mis razonamientos no fueran tan míos.
Bajé las escaleras, había sol.

3) Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente la sociedad actual no sea comunista. Es incomprensible que un individuo que haya estudiado profundamente el comunismo, no sea anarquista. Has despedazado las leyes de tu corazón para someterte a las leyes de tu tribu.
Desarrolla tus defectos, que son acaso lo más interesante de tu persona. Las mejores cosas sobre mí las han dicho mis enemigos.
¡Oh, qué delicia! Jugar con fuego.

Collage de aforismos (licencia que me he tomado) de Vicente Huidobro. Chileno. 1893-1948

10.3.06

hala! hala!

Los partos virtuales permitían a los hombres sufrir y sentir lo que sólo estaba reservado a las mujeres. El proceso era sencillo. Después de ingerir algunas sustancias que inflamaban los intestinos y sensibilizaban el recto, la zona que rodeaba el ano y otros sectores específicos como la vagina en el caso de las mujeres, eran introducidos dentro de vestimentas saturadas de sensores que cubrían totalmente los cuerpos, inclusive las cabezas.
El vientre crecido por la acción de los ingredientes que se habían bebido, daba la sensación de un embarazo avanzado. Se podía percibir el movimiento del feto dando patadas y buscando una nueva ubicación. Las contracciones comenzaban a ser más frecuentes y podía verse una serie de asistentes disponiendo la sala para un nuevo alumbramiento. Uno verdaderamente se sentía en una sala de partos, embarazado y jadeante. Desde afuera del pequeño recinto que no medía más de lo que mide una camilla vulgar, se podían oír los gritos desesperados de las parturientas.
Recibían los últimos consejos para favorecer el nacimiento y comenzaba un alud de sensaciones. Podía sentirse la presión creciente de las manos de la pareja parada detrás de la madre y los gritos de aliento y el sudor y los trabajos de respiración y el primer llanto.
Todo terminaba felizmente, con el niño reposando sobre el cuerpo de la mamá que ya sentía como sus pechos comenzaban a desear la desdentada boca. Duraba 15 minutos y no era necesario cambiar pañales de ahí en más, ni levantarse por las noches a preparar las codiciadas mamaderas reclamadas a fuerza de sollozos insoportables, ni permanecer largas jornadas despidiendo restos por el mismo lugar donde asomara por primera vez la criatura.
Las mujeres que ya tenían hijos, al experimentar un parto virtual revivían sin diferencias los partos naturales. Y sollozaban de la misma forma frente al nuevo y misterioso reflujo de la vida. Los hombres que experimentaban, sin salir del asombro, bebían largas horas relatando lo que habían vivido.

6.3.06

tres al hilo

1) Estaba bañándome. La ventana del baño da a un pequeño lavadero donde border, curiosamente intentaba vérselas con una de sus camisas. Escucho una risotada primero, ¨no puede ser!¨ después. Salgo del baño y encuentro a border esgrimiendo una camisa que chorreaba agua.
- Qué pasa
- Mirá bien
- Se te rompió y la cosiste
- Mira bien
Efectivamente: del siete en la espalda enmendado casi casi como por un afectado de parkinson, pendía un largo hilo de uns 60 cm con una aguja en el extremo.
- Me la puse por lo menos 4 veces así
- No podés, no podés, atiné a comentar antes de las carcajadas durante 15 minutos.

2) A pablo no lo ví durante muchos años, hicimos un par de años juntos en la secundaria.
- Qué hacés
- Acá estoy, trayendo al menor a la escuela
- Tenés dos?
- No, tengo cuatro
- Pará loco, pará
- Paré, me volví a casar. Los dos últimos son de la segunda horneada, sentenció.

3) El viernes fui a un cumpleañitos. Había de todo, menos mujeres. Como a las 3 de la mañana decidimos ir en busca de alguna para el homenaje. Optamos por ir en el auto más grande, una jeep 4x4. Me encomendaron abrir el portón eléctrico. Todos estábamos parados mirándolo como si se tratara de un ovni, diciendo durante varios y largos minutos: qué cagada, no abre, se rompió, se puede abrir manualmente?. Mi auto, por otra parte durante todos esos largos minutos, era un arbolito de navidad encendiendo y apagando luces y emitiendo pequeños aullidos de sirenas. Afortunadamente, porque nos dio la pista para enmendar el error. Yo intentaba abrir el portón con el control remoto de la alarma de mi auto. Ehhhh! Qué bueno!, dijimos, no estaba roto!, y salimos, renovando la confianza en los avances tecnológicos.

2.3.06

Call if you Need Me

¨Tengo un presentimiento. Me domina un extraño, un oscuro presentimiento. Como si la pérdida de alguien amado me esperara¨ Anton Chéjov - Perpetuum Mobile

Dos sucesos en estos últimos días me llevaron a pensar algunas cosas, dijo. Releer a Raymond Carver y ver Los Amantes del Círculo Polar de Julio Medem. Una única pregunta me ronda la cabeza ahora, agregó. ¿ La melancolía que todo lo llena posterior a una tragedia, tiene su origen en la melancolía que invadía antes de la tragedia a los protagonistas? ¿ Las tragedias sólo le cambian el ritmo a la melancolía?

Propina
No hay otra palabra posible. Pues es lo que fue. Una propina.
Una propina estos 10 años pasados.
Vivo, sobrio, trabajando, amando y
siendo amado por una buena mujer. Hace 11 años
le dijeron que tenía seis meses de vida
si seguía como hasta entonces. Y que no iría
a parte alguna sino hasta el fondo. De modo que cambió
su modo de vivir. !Dejó de beber! ¿Y los demás?
Después de eso todo fue una propina, cada uno de los minutos,
hasta ahora, incluyendo cuando le dijeron eso(*);
bueno, algunas cosas se vinieron abajo y
algo creció en su cabeza: ¨No llores por mi¨
- les dijo a sus amigos-. ¨Soy un hombre de suerte.
He vivido diez años más de los que yo o cualquiera
esperaba. Pura Porpina. Y no lo olvido¨
Raymond Carver
(*) A Ray le habían diagnosticado cáncer de pulmón después de escupir sangre en 1987.

27.2.06

Ah!

1) - Voy a ir porque me parece que hay gato encerrado.
- Usted está encerrado?
- Yo? Por qué lo dice?
- Su familia no le decía gato a Ud. durante su infancia?
- ...
Ascensor, calle.

2) Vecino y yo:
- Le traigo un frasco de mermelada. De higo, se lo merece.
- Ah..., bueno, gracias
- Siguiendo a las hormigas que estaban liquidando mis plantas di con que se trepaban al tapial y pasaban a su patio
- Uh..., tendré que hacer algo...
- No, no, ya las terminé. Salté el tapial y les dejé un veneno infalible en la boca del hormiguero
- Ah...
- Y me tenté con los higos de su higuera, hice como dos kilos de dulce

3)Miedo

Miedo de ver una patrulla policial detenerse frente a la casa.
Miedo de quedarme dormido durante la noche.
Miedo de no poder dormir.
Miedo de que el pasado regrese.
Miedo de que el presente tome vuelo.
Miedo del teléfono que suena en el silencio de la noche muerta.
Miedo a las tormentas eléctricas.
Miedo de la mujer de servicio que tiene una cicatriz en la mejilla.
Miedo a los perros aunque me digan que no muerden.
¡Miedo a la ansiedad!
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo de quedarme sin dinero.
Miedo de tener mucho, aunque sea difícil de creer.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y de llegar antes que cualquiera.
Miedo a ver la escritura de mis hijos en la cubierta de un sobre.
Miedo a verlos morir antes que yo, y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre durante su vejez, y la mía.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día termine con una nota triste.
Miedo a despertarme y ver que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar demasiado.
Miedo a que lo que ame sea letal para aquellos que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado tiempo.
Miedo a la muerte.
Ya dije eso.

Raymond Carver

23.2.06

Todo concluye al fin, nada puede escapar

8 días de trámites. Los primeros 6 los voy a abreviar: realizar un ahorro en el cambio de un auto usado por uno nuevo, evitar el gasto de gestores. Libre deuda en Rentas, Municipalidad, Juzgado de Faltas, 2 inspecciones policiales de los vehículos, 2 pasaditas por el registro del automotor (transferencia de uno y alta del otro), múltiples idas y venidas a los bancos para reunir el dinero propio y ajeno (dos préstamos solidarios) y los trámites diversos de las concesionarias. Infinitas colas de infinitas horas de infinitas personas con infinitos motivos para el abatimiento. Creí que no lo podría soportar un par de veces y realicé infinitas estrategias obsesivas para no huir: simulé posibles incendios, calculé el consumo de energía, los mts2 cubiertos, la edad promedio de los que nos mirábamos sin ninguna expresión en los rostros, leí infinitas secciones de diarios que nunca me interesaron. Pero lo jugoso está en los 2 últimos días: realizar el cambio de domicilio en los documentos de mis hijos y el mío para apuntarle a una casa financiada por un Programa Federal de Viviendas para Clase Media. Hasta el nombre del Programa me deprime, más cuando todas las cosas que realizo son un retorno a foja cero, un volver a empezar, porque detrás de la separación ya quedó una casa y esas cosas. Esto ya lo hice o lo hicimos, pensaba a cada momento. Ayer me levanté a las 5,30 de la mañana para ir a hacer cola para esperar que a las 7,30 los empleados municipales tuvieran el delicado gesto de repartir números, 30 números para unas doscientas personas, para que la realidad me mostrara que yo era el número 27 para que a las 8 estuviera en una estación de servicio desayunando para rearmar la agenda y trasladar a hoy lo que pude haber hecho ayer. La excusa de los empleados fue somos sólo cuatro porque están 3 con carpeta médica y 2 de vacaciones, deben comprender. A las 8,30 estaba sentado en la computadora intentando formular un proyecto sobre eficiencia energética, para desarrollar un programa de difusión que persiga buscar cambios en la conducta del consumo, apagué el tema a las 2 de la mañana de hoy, girando la perilla del despertador para que sonara a las 5. Sonó, me acomodé dentro de la ropa, repasé lo que debía llevar y corrí hasta el auto bajo una lluvia fría y espesa. Conté los de la cola, eran 19, me senté (hay unas 25 sillas) rogando que el viento fresco que atravesaba la sala les proporcionará buen humor a los empleados y por lo menos, repartieran números hasta el veinte. Me puse a leer Las Conversadoras, entrevistas de Xaviere Gauthier a Marguerite Duras:
M.D. – Hay un soldado en cualquier hombre. Algunos se animan a hablar de la nostalgia por las guerras, pero veo que es una nostalgia muy inconfesada, ¿no?. Está el soldado de la familia, de la mujer, del niño, soldado papá, pero todos lo son, creo que todo hombre está mucho más cerca de ser general, de un militar que de cualquier mujer.
X.G.- Es verdad lo que UD. dice. Me entusiasma porque es precisamente así.
M.D. – Es la clase fálica, es un fenómeno de clase. Hay que decirlo claramente.
X.G. – Sí.
M.D.- No los estoy acusando en este momento.
X.G. – No, es un análisis. Creo que no hay necesidad, tampoco, de mostrar agresividad.
M.D. – Hay que esperar que eso pase, hay que esperar que desaparezcan generaciones enteras de hombres.
Las 7,30 trajo nuevamente a esa mujer exhibiendo obscenamente su pequeño espacio de poder, sólo 30 numeritos y mantengan la fila, no se desordenen, pero son 30 trámites por lo que si hay alguien que va a hacer más de un trámite debe sacar tantos números como trámites, se entendió?. Pensé por dentro, yo tengo 3, estaré dentro de los 30?. Afortunadamente si, 23, 24, 25. Volvé alrededor de las 9 me dijo. Desayuné y volví. 10,05 gritaron el bendito numerito.
- Sentate
- Gracias
- Trajiste todo?
- Si, contrato de alquiler, partidas de nacimientos, impuestos que certifiquen dirección, arancel y documentos.
- Se fue el calor
- Si
- Acá estoy cansada, dan mal la información en ventanilla y después me los tengo que aguantar yo
- Si, Si
- Tu hijo mayor está afuera?
- No, por qué?
- Porque tenemos que tomarle las huellas dactilares
- No sabía, pregunté y me dijeron que era sólo esto
- Viste? Tenés 20 minutos para traerlo, si no queda para mañana
- Bueno
Salí celular en mano para decirle a la empleada que lo despertara y que lo vistiera. Llegué en 10 minutos. Retorné con Pedro y Tomás.
- Ya llegaste
- Si
- Él es Pedro
- Si
- Se cayó el sistema
- Si?
- Pero vamos a hacerlo manualmente, yo me gané este trabajo y no lo voy a soltar, gané un barrio y primero me mandaron a limpiar pisos, desagradecidos, a ese barrio había que ganarlo si o si, este es un cargo político, vos sabés lo difícil que es estar en un lugar como este?
- Si
- Bla bla bla bla bla
- Sí, sí sí sí sí sí
Salimos, mis hijos me tomaron de la mano, como intuyendo que debían remolcarme. Corrí el asiento del auto unos diez centímetros, tenía la sensación de no llegar a los pedales.
...
M.D. - No estamos en la competencia, estamos en la oposición
X.G. – Sí, en todo caso, así debería ser.
M.D. – Son los hombres los que sostienen el mercado. Entonces evidentemente en ese comercio, son competidores, ¿ pero nosotras?
...
Sí sí sí. Un retorno a foja cero, un volver a empezar.
Por primera vez en 8 días, mis hijos me hicieron sentir que no me había encogido, que seguía teniendo la misma estatura.

22.2.06

crónica de un viaje


a) El relato es más o menos así. Un gran amigo, C., diseñó un artefacto casero para evitar que parte del humo pudiera escaparse sin prestar utilidad o que los diminutos restos se perdieran sin ser quemados. Una Marica, un Narguile. Rústico y útil. Consiste en un envase plástico de cualquier bebida gaseosa o agua mineral con un pequeño orificio practicado en la base por donde se introduce lo que uno desea fumar. Se aspira por el pico de la botella y cuando uno descansa puede enroscar la tapa generando una cámara sellada. Hasta acá vamos bien. Sugerí que la llamáramos La Carlitera en honor a su fundador, C. estuvo de acuerdo. En mi último viaje a brasil, hice grandes amigos y entre charla y charla, comenté los atributos de aquel utensilio. La Carlitera se transformó rápidamente en un objeto de culto y fundamentalmente en un planeta al que algún día iríamos. Una optimización de la nave, planeta, o pipa según Ud. prefiera, propuesta por Paulo, fue dejar dentro de la botella restos de licor, de whisky u otros saborizantes que serían arrastrados por el humo (de un buen tabaco, je je je). Fuimos más lejos, fundamos una cofradía: La cofradía de los churros latinoamericanos, que tendría sede inicialmente en Porto Alegre y en Córdoba. Fui nombrado Director una noche extraña (pueden corroborarlo en http://www.flickr.com/photos/zarif/, aunque la foto no me favorece). Pero la cosa no acabó allí, Paulo, Codirector, al retornar a su trabajo después de las vacaciones fue incorporando talentosos integrantes y devotos de ese país extraño, La Carlitera. Acaba de llegarme una foto (Paulo a la derecha) que refleja una decisión contundente: están listos para partir. Hasta ahora, sólo falto yo (el del medio). Estoy ultimando detalles. Creo que salimos este Domingo. Alguien quiere venir?

b) Después de algunos contratiempos, logré llegar a la lanzadera el sábado por la noche. Frente a una multitud que coreaba: La carlitera!!! La carlitera!!!!!, iniciamos el viaje. Nos mantendremos en contacto.


c) Es un planeta espectacular. Un dato para alentar una población masiva:
1) cerrás el puño sobre un huevo de gallina
2) aguardás 5 minutos
3) quitás la cáscara y lo comés: está hervido!!!!! aunque la temperatura ambiente sea de 22 C. Ohhhhhhh!!!


d) Somos tapa!!!! No puedo seguir escribiendo, estamos muy emocionados... lo siento... esto es maravilloso, despierta evita, despierta...

13.2.06

cuál es tu saga, pequeño burgués!

a) Las interacciones en la naturaleza no son instantáneas, siempre requieren de un cierto lapso de tiempo para producirse. El tiempo y el espacio son relativos.

b) Sobre la platea descubierta del Chateau, una inmensa luna asomaba. Los comentarios de mis hijos, hablan de cómo fue el partido Boca vs. Instituto, o del interés que tienen por el fútbol, o de ambas cosas, o de otras cosas que no se me ocurren:
- Pedro dijo mirando a la popular de boca que agitaba los brazos: no son gente, son palitos. Escarbadientes.
- Tomás: por qué flota la Luna?
- Pedro: por qué llueve granizo si hace calor?
- Tomás y Pedro cada 5 minutos: cuánto falta? quién va ganando? ya empezó el partido?

8.2.06

bad omen


Era su deseo, pero no debía. Como en muchas otras circunstancias, tenía que enfrentar a los poderosos designios de su fatalidad. Podía sentir su olor, su mirada, la voz monocorde como una red que se precipitaba desde lo alto.
Mientras registraba sus movimientos, tenía la sensación de estar sobre un tobogán, boca abajo, cabeza abajo, administrando las pocas energías que le quedaban para mantenerse allí, quieto, evitando deslizarse cada vez más velozmente hacia la profundidad del destierro, hacia la temida planicie de lo prohibido.
En varias ocasiones, había logrado eludir lo ineludible huyendo, alejándose súbitamente, para luego hundirse durante horas en sus pensamientos. Como una manera de ir debilitando sus impulsos, de ir lentamente silenciando los gritos de su extraña naturaleza, estudiaba las formas en que ocurriría, los métodos más sutiles para ocultar los hechos, iba armando un perfecto mecanismo de posibilidades, simulando diálogos posibles, amenazas posibles, defensas posibles, solamente por si en algún momento no podía evitar lo inevitable, por si no podía huir a tiempo, por si nadie acudía, sin saberlo, a recordarle nuevamente lo que no debía hacer.
Pensaba, sin tomar conciencia de que ese insistente pensamiento alimentaba al más formidable de sus monstruos, al más implacable de sus destinos. Sin tomar conciencia de que la mejor manera de permitir que algo verdaderamente suceda, es simplemente dedicarle tiempo a gestar los acontecimientos desde adentro, desde las débiles y desconocidas fibras de nuestra tormentosa existencia.
Cada vez que su cuerpo se estremecía por ese irrefrenable designio, frente a él, no solamente estaba el objeto del deseo, y quizás ni siquiera podía saber cuál era realmente, si no que estaba frente a él todo lo que había pronunciado durante su vida, todo lo que había callado por no poder decirlo y todo lo que había oído. Estaban las perversas bocas de los otros, las sarmentosas y grotescas manos de los otros. Todo lo que habían dejado de darle, lo que no había tocado y todo lo que había detestado por tocarlo. Sin saberlo, estaba allí el comienzo y el fin de todos sus padecimientos, el inicio y el epílogo del espiralado recorrido que lo llevaría a encontrarse en el mismo infierno, rendido, sin horizontes, para emprender luego el definitivo camino de la redención, de la libertad sin límites.

31.1.06

Voltando...

0) 40 días de vacaciones. No será muy pronto para volver?

1) Estoy de nuevo por Córdoba. La fotografía que tengo en las manos, detuvo el movimiento pendular que pensé en aquel momento iba a terminar por dormirme. Una hamaca paraguaya color naranja, la extensa playa y el mar de fondo, componen el paisaje que durante 15 días me demoró con la amnesia necesaria de un náufrago. Ahora que la miro con detenimiento, recuerdo que una de las imágenes que más me impresionó fue la de Omar Torrijos en una hamaca, con su sombrero y su cigarro, mirando con la mirada de los que saben dónde quieren fijarla. Vuelvo a mirar la foto, la situación parece ser similar, aunque presumo que van a existir varias diferencias. En el mausoleo donde descansan los restos de Torrijos (dentro del territorio del Canal de Panamá) hay una placa con su frase más célebre: YO NO QUIERO ENTRAR EN LA HISTORIA, SÓLO QUIERO ENTRAR EN LA ZONA DEL CANAL. Dicen además que cuando los Estados Unidos, empujados por el mundo entero, firman un tratado que restituye a Panamá, por etapas, el canal y la zona prohibida, Torrijos murmuró con alivio:
—Más vale así. Le habían evitado la desagradable tarea de volar el canal con todas sus instalaciones.

2) Pregunta a su madre: mamá, qué es mejor, ser padre o ser hijo?

3) Paulo, con su cara de pequeño niño demonio dijo: despierta evita, despierta..., por qué estás tan tiesa, es que tienes un amante?. Había interpretado a la perfección nuestro relato en span-glish-tugués sobre la macabra relación entre Lopez Rega, Isabel y Perón. Nina lo miraba, como siempre, sonriendo con los ojos. JB se ahogaba en su propia risa, en su propia belleza. Con los comentarios sobre Getulio Vargas la Hermandad Latinoamericana estaba sellada. Era la última noche. Nosotros, en la proa de un barco vikingo. El mar, un animal dócil que mordisqueaba la playa.

4) La imagen del post, con expresa autorización de su autor, es de José Paulo Zafir, el pequeño niño demonio: www.flickr.com/photos/zarif , el de la cofradía de los churros latinoamericanos

5) Siempre bajo por Bedoya, paso las vías y hago una pequeña ese para tomar Federico Bransen. Cuando el auto está terminando la última curva, él aparece, invariablemente, solo en la vereda con un paredón descascarado como telón de fondo, y un pasillo extenso que abre un surco en el caserío oculto. Soy testigo desde hace casi dos años de la evolución de su rostro. Para un niño, dos años es una eternidad de cambios. Ayer, decidí saludarlo. Di un golpe de bocina y levanté la mano. Movió torpemente su cuerpo dentro de la silla de ruedas, como si se incomodara, y pude ver cómo su boca hacía una ligera mueca de aprobación. Creo que he sumado un nuevo ritual.